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I-Ching. “El libro de
los principios de la trasformación”
Mónica Ottaggio
Tanto el tiempo como el espacio son
el resultado del movimiento, y si hablamos de la “curvatura
del espacio”, de modo parecido deberíamos hablar de
la “curvatura del tiempo”, por que el tiempo no es una
progresión en línea recta- cuyo principio (el pasado)
se pierde eternamente y atraviesa el vacío sin fin de un
futuro inexorable- si no algo que se enrosca en si mismo, algo que
esta sujeto a la ley de las situaciones similares siempre recurrentes
y que así combina el cambio con la estabilidad. Cada una
de estas situaciones se enriquece con un nuevo contenido, mientras
al mismo tiempo retiene su carácter esencial. Así
no podemos hablar de una repetición mecánica de los
mismos acontecimientos, si no solo de un renacimiento orgánico
de sus elementos. Debido al cual es discernible la estabilidad de
la ley hasta dentro del fluir de los acontecimientos. Sobre el reconocimiento
de tal ley que gobierna los elementos (o las formas elementales
de la apariencia) de todos los acontecimientos, esta la base sobre
la que esta construido el I-ching o “El libro de los cambios”,
la obra mas vieja de la sabiduría China.
Quizás esta obra se llamaría mejor “El libro
de los principios de la trasformación” por que demuestra
el cambio no es arbitrario o accidental sino depende de las leyes,
según las cuales cada cosa o cada estado de la existencia
sólo puede transformarse en algo ya inherente a su propia
naturaleza, y no es algo completamente diferente. También
demuestra las leyes igualmente importantes de la periodicidad, según
las cuales el cambio sigue a un movimiento cíclico (como
los cuerpos celestes, las estaciones, las horas del día,
etc.), representando lo eterno en el tiempo y convirtiendo el tiempo
casi en una dimensión espacial superior, en la que las cosas
y acontecimientos existen simultáneamente, aunque imperceptibles
para todos los sentidos. Están en estado de potencialidad,
como embriones o elementos invisibles de acontecimientos y fenómenos
futuros que aún no ingresaron en realidad concreta.
En la cosmología y la filosofía china, han sido descriptas
como el origen y la disolución rítmicas de los sistemas
del universo. El mismo principio se repite, diferentes en sus cualidades
y caracteres individuales, lo mismo que en sus formas externas de
apariencia—representan el mismo conocimiento y comprensión
consciente de la suprema ley universal.
Mónica
Ottaggio
info@fscr.com.ar
monicaottaggio@fibertel.com.ar
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